Exteriores

El agua delimita la finca, de cinco hectáreas, haciendo de ella una auténtica isla. El río Tuerto (afluente del Órbigo) desciende suave y ancho por esta zona para disfrute de los pescadores trucheros. La finca invita a tranquilos paseos y atardeceres llenos de luz y color. Por la noche el cielo es limpio y se pueden observar con toda claridad las constelaciones.